El Jardinero de la Plaza Independencia

Por Vera Jereb (Texto y fotografía)

Mendocinos y turistas que pasan a diario por la Plaza Independencia de Mendoza ven al jardinero apoyado sobre una maceta rústica repleta de verde y flores. Pero antes de ser un hombre, el jardinero fue un trozo de madera, un trozo de madera que fue un tronco putrefacto, un tronco putrefacto que durante 140 años fue un gigante Eucalipto. “¡Convertir un árbol enfermo en una obra de arte no tiene precio!”, comenta alguien al pasar.

La escultura —que fue inaugurada en septiembre del 2016— fue realizada por el artista mendocino Federico Arcidiácono. Hijo y nieto de ebanistas, Federico fue fiel a sus orígenes y se especializó en la talla de madera. A través de la obra “El Jardinero” el artista quiso reflejar su compromiso con las plantas y el paisaje. Un día, al pasar por la esquina de las calles Rivadavia y Chile, Federico vio los restos del Eucalipto y decidió pedir autorización y financiamiento al municipio para que la muerte del centenario árbol no fuera en vano.

Crear “El Jardinero” fue un desafío. Aunque en 15 años ha esculpido más de 70 árboles caídos, era la primera vez que Federico intervinía un tronco en su lugar de procedencia. Ahora quiere presentar un proyecto para que los árboles talados de la provincia sean transformados en obras de arte financiadas por el Estado.

“Quiero abrirle la puerta a la gente para que entre al mundo del arte”

En los 50 días que demoró en darle forma al árbol, Federico habló con todo aquel que se acercó: “Hay que generar esa energía que trasciende los prejuicios, las miradas negativas, la dureza que tenemos las personas y abrirle la puerta a la gente para que entre al mundo del arte. Demostrarles que sabes que están. Cuando el artista tiene esa capacidad, se genera el principio de algo que cambia al espectador para siempre”.