Mazzieri, captor del presente

 

La muestra –que podía visitarse hasta el 5 de febrero– fue cancelada debido a un incendio que ocurrió en la tarde del 19 de enero y destruyó los vitrales de la cúpula del edificio centenario del Espacio Contemporáneo de Arte de Mendoza, uno de los pocos salones para la exhibición de arte en la provincia. Antítesis recopiló parte del legado de Adrián Mazzieri, cuyas obras no sufrieron daños.
Por Vera Jereb (Texto y fotografía)

Es miércoles 7 de diciembre de 2016, en medio del ensordecedor sonido del microcentro, el salón del Espacio Contemporáneo de Arte de Mendoza se encuentra vacío.  La melodía de la música clásica –que por momentos se siente profunda e intimidante–  prepara al espectador, lo relaja, le abre los sentidos y lo acompaña en el recorrido de las obras del artista Adrián Mazzieri, cuya exposición se inauguró –junto con muestras de otros artistas– el 18 de septiembre: “Adrián Mazzieri. Tiempo y Sincronía”.

La muestra –que podía visitarse hasta el 5 de febrero de 2017– fue cancelada debido a un incendio que ocurrió en la tarde del 19 de enero y destruyó los vitrales de la cúpula del edificio centenario que desde hace aproximadamente 20 años era uno de los pocos salones para la exhibición de arte en la provincia. La sala principal se encuentra repleta de escombros y se dañaron un 10% de las obras. El legado de Adrián Mazzieri, sin embargo, no sufrió daños.

Egresado de Artes Visuales y profesor de la Universidad Nacional de Cuyo, Mazzieri falleció  el 3 de agosto de 2015 con 43 años tras padecer un cáncer que le impidió ejercer su pasión el último tiempo. Hoy es recordado por sus colegas y amigos como un sujeto con una mente curiosa, de palabras humildes para describir sus proyectos. Su obra fue premiada en Mendoza y se expuso en  México, Chile, Buenos Aires y Rosario. En 2011 ganó certamen “Vendimia en Pintura”, por sus significativas obras hiperrealistas.

Mazzieri destaca por su versatilidad, empleaba técnicas tradicionales como el óleo sobre tela, el esmalte sobre lona pero también incursionó en bocetos a lapicera y collage. En todas sus obras hay un común denominador: la influencia de la fotografía y su necesidad de congelar el instante de lo cotidiano. Mazzieri comunicaba lo que veía, recortaba la realidad y la exponía con su sello.  

Guiado por su observación minuciosa, experto en congelar momentos, descubrió su talento a los 16 años, en un hotel en llamas en Tucumán. Fue esa primera cercanía con la muerte lo que lo inspiró a registrar el instante a través del arte. Un incendio que despertó su don, las mismas llamas que hoy impiden que su obra pueda ser apreciada.

 

 

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GRAFONÍAS - En esta serie Mazzieri muestra un lado íntimo, casi autobiográfico. No es casualidad que estos viajeros sean parte de la última obra del artista. En medio de un paisaje onírico un hombre lleva una pesada carga en sus espaldas, una mochila que parece haberlo acompañado en una larga travesía y representa su cuerpo, sus experiencias. El color desaparece de escena porque es innecesario, el trazo habla por sí solo, los cuerpos son tan sólo contornos. Un final que también puede ser un nuevo comienzo.