Los héroes de Estocolmo

La capital sueca respondió con unión frente al atentado terrorista del 7 de abril que mató a cuatro personas. Los suecos corrieron a auxiliar a los heridos, regalaron comida, manejaron largas distancias para trasladar a personas hasta sus destinos y abrieron las puertas de sus casas para recibir a quienes se quedaron atascados por el cierre de la estación central de trenes y del transporte público. 
Por Dubraska Falcón (Texto)

 

A las 14:53 del 7 de abril de 2017 recorrió 550 metros a toda velocidad manejando un camión robado de cerveza Spendrups por la concurrida calle comercial Drottninggatan, en Estocolmo, Suecia. El uzbeco Rahmat Akilov, de 39 años, atropelló a 19 personas hasta estrellarse en la fachada del almacén de tiendas Åhléns. Cuatro murieron y 15 resultaron heridos.

Inmediatamente efectivos policiales activaron los protocolos de seguridad, y a ellos se sumaron bomberos, médicos y unidades de emergencias. Pero los héroes de Estocolmo no sólo fueron las fuerzas de seguridad, a ellos se sumaron ciudadanos comunes y corrientes que actuaron con solidaridad y hasta arriesgaron sus vidas para salvar la de otros.

Apenas se dio cuenta de lo que acababa de ocurrir, un doctor –que entrenaba en un gimnasio cerca del lugar– corrió para auxiliar a los heridos. La dueña de un café ubicado frente al lugar del ataque tomó cobijas y almohadas de su local para ayudar a dos mujeres que sangraban tiradas en la calle. No se separó de ellas hasta que llegó la ambulancia. El conductor de una furgoneta de seguridad, al ver que el camión corría a toda velocidad, hizo sonar la bocina de su vehículo para alertar a los transeúntes, por lo que algunas personas pudieron refugiarse en las tiendas aledañas. Otro conductor chocó su automóvil contra el camión para evitar un mayor número de fallecidos.

Las tiendas cercanas permitieron que sus clientes y empleados se resguardaran dentro de sus instalaciones hasta que la policía tuviese mayor información de lo ocurrido. Una pizzería abrió sus hornos para darle comida gratis a todo aquel que se encontrase atascado por el cierre del transporte público. Un chico trasladó con su moto a varias personas a sus hogares hasta que se le reventó un neumático.

La sociedad sueca fue sorprendida al darse cuenta que –a pesar de su tolerancia y valores liberales– no se encuentra aislada de la amenaza terrorista. Pero, a diferencia de otros países, respondió al segundo atentado terrorista de su historia (el primero fue en diciembre de 2010) abriendo las puertas de sus hogares para recibir a turistas, viajeros y coterráneos que se quedaron atascados por la evacuación y cierre de la estación central de trenes y la paralización del transporte público.

Una etiqueta en la red social Twitter fue la responsable de centralizar toda la ayuda que los héroes ofrecieron ese día: #openstockholm. A través de tan solo dos palabras, que generaron 18 mil tuits en las horas posteriores al atentado, el pueblo sueco le gritó al mundo, y a los terroristas, que frente al odio responden con amor.

Fue a Jenny Nguyen, una estudiante de derecho de 22 años, quien creó la etiqueta que conectó a todo aquel que se encontraba en la calle –quizás con miedo y desesperanza– la noche del viernes 7 de abril en Estocolmo. Ella también había sufrido la paralización del transporte público y muchos de sus amigos se resguardaron en casas de desconocidos.

Empecé el hashtag cuando la gente ya mostraba su solidaridad a través de las redes sociales. En cierto sentido esperaba que las personas ayudaran, pero jamás me imaginé la magnitud de la etiqueta”, cuenta para Antítesis. 

Inspirada en #porteouvert (“puerta abierta”), que fue tendencia en Twitter en noviembre de 2015 por los atentados en París, Jenny escribió a través de su cuenta @vantasvart, que tiene más de tres mil seguidores: “¿Podemos recoger la información de todos los que abren las puertas de sus casas usando #openstockholm?”. Seguido de “todos los que estén dispuestos en Estocolmo a abrir sus casas o necesiten un lugar seguro usen #openstockholm”. Su tweet inicial en sueco fue compartido 948 veces y su posterior traducción al inglés otras 556. Pero la repercusión de la etiqueta se extendió en horas posteriores y por diferentes redes, como Instagram y Facebook. Ambos tuits fueron compartidos 1.504 veces en la red.

Al principio me sentí feliz y recordé el inmenso poder que tiene la solidaridad colectiva. Desearía que la solidaridad manifestada abrace a más personas y no se permita la construcción de premisas que excluyan a otros” dice Jenny, quien es parte de una organización que moviliza a estudiantes universitarios para asesorar jurídicamente a solicitantes de asilo y otros migrantes.

Con #openstockholm, Jenny Nguyen le cambió el rostro al terror. Logró contactar a personas afectadas por el atentado con ciudadanos dispuestos a ofrecer desde comida y transporte hasta publicar las direcciones de sus casas y teléfonos personales para dar alojamiento y ayuda. Por ejemplo, Nellie Sörman (@nelliesorman) escribió: “Stureplan 2, tercer piso. ¡Estamos juntos!”; Julia Fahlman (@jfahIman) buscó ayuda para su amiga: “Mi amiga @wibblybelle está atascada y no puede ir a casa ¿alguien tiene un auto cerca de Gärdet? #openstockholm”. Julia recibió respuestas como la de Nurit Nobel (@nuritnobel): “@jfahlman @wibblybelle estamos en Gärdet, no tenemos auto pero tu amiga me puede escribir al 070817XXXX”

Los límites del conocido individualismo sueco se desdibujaron. A través de #openstockholm por Twitter también se enviaron mensajes de aliento. Jorge Mario García (@jomagaba83) escribió: “Qué impresionante lección de solidaridad del pueblo sueco en medio de la crisis”; @CarinaDeschamps dijo: “Solidaridad. Las personas abren sus hogares y sus corazones. Busquen #openstockholm y siéntanse seguros”; el usuario @ellenisnotcool tuiteó: “La humanidad puede encontrarse incluso en los tiempos más oscuros, lo aseguro. Ahora los suecos difunden amor” y @AndreasSjostrom publicó: “Somos suecos. No estamos asustados”.

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El domingo 9 de abril, dos días después del atentado, aproximadamente 20 mil personas se concentraron bajo la consigna “Juntos somos más fuertes” en Sergels Torg, la plaza más céntrica de Estocolmo, ubicada muy cerca de la calle en donde ocurrió el ataque. Los asistentes a la denominada “Manifestación por el Amor” –que fue convocada a través de Facebook por la escritora sueca de origen sirio, Nisha Inana Besara y por el popular blogger sueco, Damon Rastri– llevaron flores, velas, globos, peluches y tarjetas en honor a los asesinados.

Muchos con lágrimas en los ojos le agradecieron a la policía sueca su rápida respuesta pues, para algunos, ello generó sensación de seguridad. Incluso varias personas hacían filas para abrazar a varios efectivos de seguridad, que recibieron flores, café y comida como muestra de agradecimiento. Los vehículos oficiales fueron cubiertos por cientos de flores que los “manifestantes por el amor” dejaban al pasar.

Tras guardar un minuto de silencio por las víctimas, los asistentes escribieron mensajes en un tablón que cubría la fachada destrozada de la tienda Åhléns, en donde terminó estrellado el camión. En distintos idiomas, la frase que más se repetía era “Juntos somos más fuertes”.

La ministra de Relaciones Exteriores de Suecia Margot Wallström escribió en Twitter: “Estoy profundamente conmovida por el increíble mar de personas, y por toda la solidaridad mostrada hoy”. La alcaldesa de Estocolmo Karin Wanngård le dijo a la agencia de noticias AFP: “El miedo no puede ganar. El Terrorismo no puede ganar”. Junto con un video que resumía la “Manifestación por el amor”, Emanuel Karlsten, periodista y columnista sueco, escribió en su página de Facebook: 

Pensaron que podían ganar sobre nosotros; que aquellos con la ayuda del terror y el miedo podrían vencer en cadena. Pero ellos no contaban con el poder del amor, la compasión y la diversidad. Ellos no lo entienden. Es bueno sentir miedo, pero hemos demostrado que no nos van a controlar”.

Créditos

Texto: Dubraska Falcón
Storify: Jimena Travieso
Video: Herman Caroan (@HermanCaroan)
Fotografía: Frankie Fouganthin (CC BY-SA 4.0)