El hambre, la censura y la (des)información

Junto con un profundo análisis sobre el efecto de las noticias falsas que han proliferado en Venezuela debido a la censura de los medios de comunicación, el periodista Daniel González Cappa –especialista en Periodismo de Investigación y de Datos– elaboró una lista de profesionales y medios confiables que puedes consultar para estar bien informado sobre lo que acontece en ese país.
Por Daniel González Cappa

 

Bastó un mensaje de apenas 138 caracteres para que Venezuela convulsionara. “Información, traslado de Leopoldo López desde Ramo Verde al Hospital Militar, sin signos vitales. Régimen maneja hipótesis de intoxicación”.

El tuit, publicado en la noche del 3 de mayo por el reconocido periodista venezolano Leopoldo Castillo, parecía confirmar uno de los mayores temores del convulsionado país: el líder opositor Leopoldo López, preso desde 2014, habría fallecido en la cárcel de Ramo Verde.

El impacto en la sociedad fue grande. Mientras Lilian Tintori, la esposa de López, exigía ver a su marido en el Hospital Militar, el vicepresidente del partido oficialista (PSUV) y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, mostraba en su programa de televisión un video donde salía Leopoldo López explicando sin mayores detalles que se encontraba bien.

Hasta hoy, hay gente que no cree en la veracidad del material audiovisual mostrado por Cabello. “Me llegó directo de Irania Pacheco, una ejecutiva alta de NTN24, que me dice que es verdad que Leopoldo murió (…)”, aseguraba un hombre de identidad desconocida a través de un audio enviado por whatsapp. No fue sino hasta ayer, 7 de mayo, que la familia del dirigente político pudo ingresar a la cárcel donde se encuentra recluido para comprobar su estado de salud.

***

Hambre de información

¿Qué pasa en Venezuela? Los rumores y ‘fake news’ parecen haberse apoderado de las redes sociales y los móviles. Vienen en formato de texto, audio, imagen y video, para todos los gustos. El origen de la información suele ser desconocido y a menudo el emisor permanece en el anonimato mientras el receptor aplica el criterio de “así como lo recibo, así lo envío”.

No hay día en que un venezolano no reciba uno de estos mensajes. “Les puedo dar información de que en la zona de El Paraíso (Caracas) hay cerca de 30 colectivos muertos”. “Todas las instalaciones del Gobierno están siendo custodiadas”. “Se especula un alzamiento”.

En Venezuela hay hambre. No sólo por el desabastecimiento de los insumos indispensables de cualquier dieta. También hay hambre de información. En un país tan convulso donde se registran protestas todos los días, los canales de televisión y las portadas de los diarios tradicionales describen una Venezuela distinta a la que se ve en la calle.

Mientras el presidente Nicolás Maduro bailaba, sonreía y aplaudía en la pantalla del canal estatal VTV, en las redes sociales se corría la voz de otro fallecido: Armando Cañizales, un violinista de 17 años cuya muerte despertó la indignación de los músicos venezolanos.

En tanto, los medios tradicionales no están cumpliendo con su tarea de hablar con la verdad. Y los venezolanos han encontrado en las redes sociales su espacio informativo habitual por aquello de que cualquier celular puede ser un medio. El saqueo de una panadería, una marcha en Caracas o un guardia nacional disparando a quemarropa puede ser una imagen viral siempre que haya una persona con un smartphone en el lugar y momento adecuado.

***

La censura

Los medios de comunicación en Venezuela se dividen en dos: los oficiales y los “comprados”. La misma fórmula se repite con los periodistas. La diferencia entre ellos es que, según el Gobierno, los primeros hablan con la verdad y los segundos no.

Así fue como empezó el control en los medios venezolanos y el apartheid de la prensa desde el mandato de Hugo Chávez. A los medios críticos con el Gobierno le cayeron multas millonarias, les cancelaron los permisos de transmisión, los cerraron o aplicaron el modus operandi de los últimos años: los compraron con el objetivo de cambiarle la línea editorial. Ya no hacía falta un censor externo que atacara la prensa: el censor estaba dentro.

Muchos periodistas abandonaron las redacciones en las que trabajaban. Algunos se fueron a otras redacciones o fundaron medios digitales con equipos más pequeños pero que trabajan todos los días con las uñas para burlar la censura y poner orden entre los rumores.

Pero en la Venezuela del socialismo del siglo XXI, la desinformación va tan rápida que es difícil saber dónde termina el rumor y empieza la noticia. Siempre es bueno recordar algunos consejos útiles para ello: hacer una lista de medios, periodistas y reporteros confiables, asegurar que la información se corresponde con la fecha y hora y comprobarla con varias fuentes (como la que les dejamos en esta columna).

Pero ni eso puede evitar los rumores y noticias falsas. Mientras continúe la inestabilidad socio-política y los medios censurados, es difícil poner orden entre tanta desinformación, porque los usuarios comparten lo que quieren compartir, independientemente de si el mensaje es real o no. Ahí es donde el periodismo serio debe seguir trabajando de forma insistente y con creatividad.

 

¿Qué otros medios y periodistas agregarías? Escríbenos a contacto@revistantitesis.com y ayúdanos a completar esta lista

Créditos

Infografía: Daniel González Cappa
Caricatura: Carlos Latuff (Wikimedia Commons)