“Las cosas aquí son muy distintas a lo que imaginé”

Por Lorena Tasca (Texto y fotografía)

Donel (35) es oriundo de Puerto Príncipe. Estudió contaduría en una universidad de República Dominicana, fue profesor de matemáticas a nivel escolar y universitario. Habla cuatro idiomas: creole, francés, inglés y español. En 2013 se planteó estudiar un posgrado en Venezuela, pero un amigo le recomendó que mejor no, porque la situación política y social del país no estaban en su mejor momento. Otro conocido haitiano, casado con una chilena, le dijo que Chile era un buen país para emigrar. “Yo estaba bien, arrendaba una casa para mi solo, tenía un negocio de café, pero quería algo más, quería superarme. Además que las cosas con los haitianos no son fáciles en Dominicana, hasta los policías me llegaron a tratar mal”. Desde que llegó a Santiago, hace dos años, vive en una pieza con un único baño que comparte con las personas que ocupan las otras cinco habitaciones.

“Las oportunidades que tuve fueron gracias a mi familia en Estados Unidos, que me ayudó. Algunas tías, primas. Por eso pude estudiar, no es fácil tener esas oportunidades en Haití”. Su país –ese de clima tropical rodeado de Caribe– es considerado por el Banco Mundial como uno de los más pobres de América Latina. Según UNICEF, casi 5,5 millones de haitianos son analfabetos, esto es casi el  50% de la población, dado que la educación –que se encuentra en manos del sector privado– es muy costosa.

Su madre falleció pero su padre aún vive en Haití. Sobre algunas de sus experiencias como haitiano que ha superado obstáculos escribe, compone canciones y las publica en su canal de Youtube. Cuando se le pregunta si le gusta el país, arruga un poco la cara: “No está mal, pero pensaba que sería otra cosa, con más oportunidades laborales”. Donel no ha logrado validar su título para trabajar en su área. Intentó ingresar a un call center –lugar en el que trabajó en República Dominicana– pero reconoce que las cosas no resultaron como imaginó: “He buscado, pero me ha costado mucho, las cosas aquí son muy distintas a lo que me dijeron. Los trabajos en los call center no pagan bien, no te pagan las horas extras”. Por ahora, gracias a los idiomas que maneja, es facilitador en un centro de salud pública, está encargado de traducir y mediar entre los pacientes extranjeros.

“Mi plan no es quedarme aquí, me quiero ir a Estados Unidos. Pero mientras tanto disfruto el país, han sido muchas las lecciones”.

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